El secado al humo es el principal valor añadido de nuestro pimentón. Este proceso permite fijar el color y aumentar su durabilidad, añadiéndole un aroma inconfundible y una seña de identidad única. Secamos los pimientos en un secadero tradicional en nuestra finca, con leña de encina. La encina es muy densa, por lo que su combustión es lenta pero continua. El secadero está separado en dos plantas separadas por una malla de madera.
Primero ponemos la cosecha en la planta superior y prendemos las lumbres en la planta baja, de tal forma que el humo asciende y seca los pimientos. Todos los días movemos los pimientos («rodeado«) para que pierdan la humedad de forma homogénea, siendo un proceso íntegramente manual. Tras 15 días en el secadero, los pimientos están listos para la molienda.